CARACTERÍSTICAS
DESEABLES DE LOS MÉTODOS DE BARRERA PARA PRÁCTICAS SEXUALES ENTRE PERSONAS CON
VULVA
DESIRABLE
CHARACTERISTICS OF BARRIER METHODS FOR SEXUAL PRACTICES BETWEEN PEOPLE WITH
VULVA
Sebastián Gabini[1]
Lucas Cuenya[2]
DOI: https://doi.org/10.32870/lv.v7i63.8056
Resumen
Las prácticas sexuales entre personas con vulva conllevan riesgos de
infecciones de transmisión sexual. Sin embargo, son pocas las personas que
conocen los métodos de barrera disponibles para prevenirlas y aún menos quienes
los utilizan debido a las limitaciones percibidas en su uso o en el acceso a
los mismos. Por lo tanto, resulta necesario conocer las características
deseables de tales métodos a través de la perspectiva de personas que
pertenecen a esta población. Para ello, se realizó una investigación
exploratoria-descriptiva, transversal, de corte cualitativo mediante 20
entrevistas en profundidad a residentes de Rosario y la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, Argentina. Los resultados permiten considerar una serie de
atributos valorados por las personas participantes como el material del
dispositivo (tamaño y grosor), su utilidad tanto para prácticas coitales como
no coitales, el no corrimiento del producto, la accesibilidad y distribución.
Estas características proporcionarían al dispositivo un valor diferencial con
respecto a los métodos disponibles actualmente, permitiendo incrementar su
aceptabilidad.
Palabras clave: prevención, infecciones
de transmisión sexual, persona con vulva, método de barrera, características
deseadas
Abstract
Sexual practices between people with vulva carry risks
of sexually transmitted infections. However, few people are aware of barrier
methods available to prevent them, and even fewer actually use them due to
perceived limitations in their use or access. Therefore, it is necessary to
know the desirable characteristics of such methods through the perspective of
people who belong to this population. To do this, an exploratory-descriptive,
cross-sectional, qualitative study was carried out through 20 in-depth interviews
in Rosario city and Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. Results allow
to consider a series of attributes valued by the participants such as the
material of the device (size and thickness), its usefulness for both coital and
non-coital practices, non-slippery material, accessibility and distribution.
These characteristics would give the device a differential value with respect
to currently available methods, increasing its acceptability.
Keywords: prevention, sexually transmitted infections, person
with vulva, barrier method, desired characteristics
Recepción: 10 de octubre de 2024/Aceptación:
12 de mayo de 2025
Desde la pandemia del
VIH, el preservativo para penes se ha posicionado como un componente esencial
para la respuesta a las infecciones de transmisión sexual (ITS) en relación a
las prácticas sexuales protegidas (Organización Mundial de la Salud, 2022). Por
más de 100 años fue el único método de barrera para la prevención conjunta de
embarazos e ITS disponible en todo el mundo (Gabini y Cuenya, 2024). Recién en
1993 la Food and Drug Administration
(FDA) aprobó la comercialización del preservativo interno o vaginal (comúnmente
conocido como preservativo femenino) como una alternativa al condón para penes.
En poco tiempo llegó a ser reconocido como un producto básico de supervivencia para
los países en vías de desarrollo (Organización de las Naciones Unidas, 2012).
A pesar de ello, el preservativo está diseñado para el coito vaginal o anal,
lo que deja por fuera un gran número de prácticas comunes entre personas con
vulva[3]
(PV) como el tribadismo (vulva-vulva), el annilingus (boca-ano), el cunnilingus
(boca-vulva) o el fingering (dedo-vulva o dedo-ano). Al respecto, los
avances investigativos sobre la temática han permitido derribar el mito de que
estas prácticas son “libres de riesgo” (Engel et al., 2022; Fonseca Salvador,
2021; Schneider et al., 2019). De hecho,
las tasas de ITS en mujeres que tienen sexo con mujeres son similares a las de
las mujeres que tienen sexo con hombres (Fonseca Salvador, 2021) o incluso
mayores (Andrade Romo, 2018). Una revisión sistemática reciente (Takemoto et
al., 2019) señala la presencia de múltiples infecciones como la vaginosis bacteriana,
el VPH, el herpes genital, la tricomoniasis, la clamidia, la sífilis, la
gonorrea y el VIH. También se han documentado casos de hepatitis B en esta
población y se estima que su transmisión es más probable que la del VIH, dado
que se trata de un virus más infeccioso y que puede permanecer viable por más
tiempo fuera del cuerpo (Fonseca Salvador, 2021).
Para este tipo de prácticas, la literatura sugiere la
utilización de campos profilácticos generados a partir de la realización de un
corte longitudinal a un preservativo para penes, el uso de materiales
desarrollados para uso odontológico conocidos como diques dentales, barreras
comercializadas para fines sexuales (sexo oral) o la aplicación de papel film
(Gutierrez et al., 2022). Recientemente, se han desarrollo algunas alternativas
comerciales como el condón adhesivo unisex denominado Wondaleaf®, las bragas de
látex Lorals® o las máscaras conocidas como Oral Mask®. Sin embargo, en algunos
países estas opciones no se encuentran disponibles o no son accesibles para
todas las personas (Silberman et al., 2016; Guerrero Solari, 2018). Además, al
momento no se dispone de estudios destinados a determinar su usabilidad y efectividad
a la hora de prevenir las ITS en relaciones sexuales entre personas con vulva
(PV).
En el ámbito internacional, pocos estudios han indagado
acerca del uso de métodos de barrera en mujeres que tienen sexo con mujeres
(Gutierrez et al., 2022), generalmente lesbianas o bisexuales. Una investigación
realizada con más de 3.000 residentes de distintos países (Estados Unidos,
Reino Unido, Canadá y Australia) señaló que el 95% de la muestra nunca utilizó
una barrera con fines profilácticos para contacto genital y solo el 16%
empleaba preservativos a la hora de compartir vibradores (Schick et al., 2012).
Por su parte, un estudio llevado a cabo en España encontró que cerca del 5% de
las mujeres hacían uso sistemático de diques dentales para prácticas orales
(Gil-Llario et al., 2023). Mientras que otros resultados provenientes de Estados
Unidos indicaron que poco más de un 11% alguna vez utilizó barreras para el fingering y el 34% durante la
estimulación con juguetes sexuales (Rowen et al., 2013). Se trata de una
práctica poco común entre mujeres, especialmente en parejas sexuales regulares
(Gomes de Carvalho et al., 2013) y en relaciones monógamas (Rowen et al., 2013).
En suma, las investigaciones previas reportaron que muy pocas mujeres conocen
sobre estos métodos, una menor cantidad hacen uso de ellos y existe una baja
percepción de riesgos a adquirir una ITS en las prácticas sexuales entre PV (Figar
y Dain, 2022; Obón-Azuara et al., 2022; Toman y Wesche, 2025).
Esto se debe a que los métodos descritos presentan
soluciones parciales desde el momento que las características de los materiales
(tamaños que no cubren la totalidad de la zona vaginal/anal) y formas de
utilización (sosteniéndolos con ambas manos durante la relación sexual) son
inadecuados para los fines utilizados (Schick et al., 2012; Wikramanayake et
al., 2020). Resultados recientes de nuestro equipo (Gabini et al., 2024) han permitido
identificar a la baja comodidad, practicidad, disponibilidad y accesibilidad
económica como los principales obstaculizadores para la aceptabilidad de los
métodos de barrera entre PV. Al respecto, un estudio reciente realizado en
Chile indicó que la necesidad de adaptar métodos de prevención para usos que no
fueron diseñados genera rechazo a utilizarlos en las relaciones sexuales (Hadwa
Follador, 2021). El panorama descrito es un claro indicador de que no todas las
personas acceden a este tipo de tecnologías ni se benefician de los avances
científicos en este campo. Lo que promovería el ejercicio de otro tipo de
cuidados como la inhibición de ciertas prácticas, la realización de pruebas diagnósticas
para ITS y la consulta médica (Araoz Pérez y Vergara Vergara, 2019; Gabini et
al., 2024).
Por lo tanto, resulta necesario conocer las
características deseables de los métodos de barrera para la prevención de ITS en
personas con vulva que tienen relaciones con otras personas con vulva (PVRPV) con
el fin de incrementar su aceptabilidad. Este estudio se dirige a contribuir
tanto a la especificación de mejoras en los dispositivos disponibles
actualmente, como a orientar el diseño y desarrollo de nuevos productos que
satisfagan las necesidades de las personas usuarias. El logro de estos objetivos
permitiría mitigar las desigualdades en el acceso a métodos de prevención de
ITS en esta población. Además, ayudaría a satisfacer la demanda de organismos
internacionales que han indicado que para fortalecer la respuesta al VIH y
otras ITS se requiere que el sistema de salud ofrezca un conjunto de
intervenciones diverso y de eficacia demostrada (ONU, 2021; United Nations Fund
for Population Activities, 2021).
Método
Se llevó a cabo una investigación exploratoria-descriptiva, transversal, de
corte cualitativo (Hernández Sampieri et al., 2014) a los fines de conocer los
códigos, nociones interpretativas y lenguajes específicos con los que las PVRPV
representan aspectos ligados a sus prácticas sexuales, por lo que se incluyeron
algunos elementos de la Teoría Fundamentada (Glaser y Strauss, 1967; Strauss y
Corbin, 2002). La gran cantidad de resultados
obtenidos (en términos de citas, códigos y grupos de códigos) permitieron extraer
información y publicar un primer artículo sobre las experiencias en torno a la
prevención de ITS y las barreras percibidas a la hora de cuidarse (Gabini et
al., 2024). El presente trabajo, por su parte, se centra en los aspectos más
propositivos o sugerencias de las personas entrevistadas con relación a los
métodos disponibles actualmente.
Universo de estudio y muestra (selección de casos)
Se trabajó con un muestreo intencionado orientado a PVRPV en el que se
tuvieron en cuenta tres criterios: (a) que hayan mantenido prácticas sexuales
con otras PV durante el último año; (b) que residan en las ciudades argentinas
de Rosario o la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA); y (c) que tuvieran
entre 18 y 45 años de edad. Este criterio respondió a que esta franja etaria
presenta una mayor prevalencia y tasa de ITS en comparación a otras edades
(Ministerio de Salud de la República Argentina, 2023). Para garantizar la
diversidad de casos, se adicionaron criterios de similitud y diferencias a la
hora de establecer la muestra: haber mantenido diferentes prácticas sexuales, haber
tenido o tener alguna ITS, incluir al menos a un hombre trans y personas que participen
en grupos u organismos que promueven el empleo de métodos de prevención de
barrera en PV. Se definió un número inicial de 20 personas entrevistadas y, dado
que con ese tamaño muestral se arribó a la saturación teórica para los códigos trabajados,
no se incluyeron nuevas a las recolectadas inicialmente.
El proceso de reclutamiento se llevó a cabo a través de
diversas estrategias. En primer lugar, se utilizaron las redes y contactos
existentes por parte del equipo de investigación para arribar a personas que cumplieran
con los criterios establecidos o bien pudieran recomendar a otras que sí lo
hicieran. En segundo lugar, se realizó una convocatoria específica a través de
la cuenta de Instagram del proyecto (@vulvear) para invitar a participar del
estudio. Por último, se buscó colaboración en organizaciones o grupos
relacionados con la temática de investigación que pudieran facilitar el acceso
a posibles participantes. Las personas que indicaban voluntad de colaborar eran
contactadas telefónicamente para ampliar información sobre el estudio y, en
caso que decidieran continuar con el proceso, coordinar una entrevista virtual.
Las entrevistas se distribuyeron equitativamente entre
personas de la ciudad de Rosario y la CABA (n = 10 residentes de cada
una). En cuanto a la identidad de género, el 80% (n = 16) se identificaba
como mujer, el 15% (n = 3) como hombre trans y el 5% (n = 1) como
persona no binaria. Referente a la orientación sexual, el 55% (n = 11)
se identificaba como lesbianas, el 30% (n = 6) bisexuales y el 15%
restante estaba conformado por una mujer heterosexual que mantenía prácticas
con otras PV y dos personas que no coincidían con ninguna de estas categorías. El
60% (n = 12) se encontraba en pareja o en una relación sexoafectiva
estable. La edad promedio de la muestra fue de 30 años (DE = 7.75). En
cuanto al nivel de educación, el 30% (n = 6) contaba con secundario
completo, el 30% (n = 6) con nivel terciario/medio-superior o
universitario/superior incompleto y el 40% (n = 8) universitario/superior
completo.
Técnicas de investigación
La herramienta de recolección de datos elegida fue la entrevista en
profundidad. Las mismas se realizaron de forma virtual a través de una
plataforma destinada a estos fines (Zoom). Con el objetivo de asegurar los
criterios de rigurosidad metodológica de dependencia o consistencia lógica y
auditabilidad y transmisibilidad (Franklin y Ballan, 2005; Salgado Lévano,
2007) las entrevistas fueron grabadas y transcritas. Dadas las características
de la población objetivo y la temática abordada se optó por que la
entrevistadora fuera una mujer cisgénero. Esta decisión metodológica se basó en
la necesidad de crear un ambiente de confianza y cercanía durante las
entrevistas, considerando que la identidad de género de la entrevistadora
podría influir positivamente en la disposición de las personas a compartir experiencias
personales relacionadas con su salud sexual.
Al momento del contacto telefónico se les envió un breve
cuestionario sociodemográfico, que sirvió para cotejar que se cumplieran los
criterios muestrales definidos y se solicitó la firma digital del
consentimiento informado.
Cuestionario sociodemográfico: se recabaron datos sobre género (mujer, hombre trans, no binaria), edad en
años, orientación sexual (homosexual, heterosexual, bisexual, otros), vínculo
sexoafectivo estable en la actualidad (Sí/No), máximo nivel educativo y forma
de acceso al sistema de salud (hospital público, obra social/mutual/prepaga).
Entrevistas en profundidad: estuvieron orientadas a obtener información sobre los conocimientos y la
utilización de métodos de barrera para la prevención de ITS en prácticas
sexuales no coitales entre PV, su aceptabilidad y disponibilidad, así como
modificaciones sugeridas para mejorarlos. La guía de preguntas elaborada para
dichos tópicos fue:
1.
¿Conoce
formas o métodos de protección alternativos al preservativo para relaciones no
coitales entre PV?
2.
¿Qué
nivel o grado de riesgo considera que tiene en sus relaciones sexuales de estar
expuesta/o a una ITS?
3.
Voy
a mostrarle tres dispositivos de prevención distintos que pueden ser utilizados
en relaciones no coitales (se le enseñan en fotografías el campo de látex, el
dique dental y el vulvarnés) y me gustaría que me diga qué piensa de cada uno
de ellos (en caso de no conocerlos, se le explica brevemente en qué consisten y
cómo se los emplea).
4.
¿Ha
utilizado o utilizaría alguno de estos métodos de prevención?
5.
¿Se
le ocurren modificaciones específicas que introduciría en alguno de los métodos
de prevención para que fuera más aceptable y las personas lo utilizaran más?
6.
¿Considera
que podrían existir dispositivos mejores? ¿Qué cualidades o características
deberían tener?
7.
¿Qué
forma de distribución o acceso a estos métodos encontraría más cómoda en su
caso?
Consideraciones éticas
Se respetaron los lineamientos éticos para la investigación en humanos
conforme a lo establecido por la American Psychological Association (APA)
(2017), las normas bioéticas nacionales (ANMAT 5330/97) e internacionales
(Declaración de Helsinki), la Declaración Universal sobre Genoma Humano y
Derechos Humanos aprobada por la Conferencia General de la UNESCO (11/1997) y
la Ley Nacional N° 25.326 de Protección de los Datos Personales. El proyecto,
los instrumentos y el formato de consentimiento informado fueron aprobados en
el dictamen número 0-1093 del Comité de Ética para la Investigación Científica
y Tecnológica de la Universidad Abierta Interamericana (CEICyT – UAI). Las
personas fueron informadas de las características y objetivos de la
investigación, se dejó claro desde el primer contacto que su participación era
voluntaria y anónima, y que el material recolectado sería tratado de modo
confidencial con fines exclusivamente investigativos. Se requirió la firma del
consentimiento informado previo a la entrevista y, a los fines de resguardar el
anonimato, se modificó el nombre de las personas participantes.
Procesamiento y análisis de la información
Se efectuó un análisis temático con algunos elementos de teoría
fundamentada. El mismo se realizó con el auxilio del software ATLAS.ti versión
23. Una vez transcritas las entrevistas, se cargaron al programa para su
codificación. Para ello, se establecieron códigos iniciales con base en análisis
de la teoría y los antecedentes disponibles sobre el tema. Además, emergieron
otros códigos del contenido de las entrevistas. Posteriormente, se
identificaron los fragmentos mínimos de discurso (citas) a los que se les
asignó uno o varios códigos. Esta labor fue realizada por un investigador en
Rosario y dos en la CABA. Por otra parte, una investigadora vinculada al
proyecto, que no participó de las etapas anteriores, auditó la adecuación
conceptual entre las citas y los códigos. Para tal fin, contó con un glosario
con breves definiciones conceptuales de cada uno de los códigos finales y
señaló aquellas citas cuyo contenido no se ajustaba al código asignado, lo que
permitió posteriores correcciones.
Resultados
El procedimiento descrito permitió identificar un total de 890 citas y 37
códigos a partir de las 20 entrevistas realizadas. Para el abordaje de los ejes
propuestos, se trabajó con 12 códigos por considerarse más afines a la
problemática planteada (Tabla 1).
Tabla 1. Códigos utilizados
y cantidad de citas
|
Código |
N° de
citas |
|
1.
Conocimiento sobre MPITS entre PV |
76 |
|
2.
Barreras percibidas para la aceptabilidad de los
MPITS |
59 |
|
3.
Disponibilidad (distribución) |
45 |
|
4.
Características deseables en MPITS para PV |
70 |
|
5.
Comodidad |
42 |
|
6.
Emociones/posicionamiento sobre MPITS entre PV |
32 |
|
7.
Practicidad |
30 |
|
8.
Disposición a cuidarse |
28 |
|
9.
Accesibilidad económica |
27 |
|
10. Usabilidad en otras personas |
24 |
|
11. Mejoras de MPITS disponibles |
15 |
|
12. Razones/causas de la ausencia de
MPITS específicos para PVRPV |
13 |
|
Total |
437 |
Nota: MPITS: Métodos de prevención de infecciones de transmisión
sexual.
Posteriormente, con base en los análisis de coocurrencias se diseñó una red
conceptual que permitió conocer las características deseables de los métodos de
barrera para la prevención de ITS expuestas por las personas participantes. En
este marco, los códigos Conocimiento
sobre MPITS entre PV y Características
deseables en MPITS para PV se erigieron como
nodos centrales por presentar mayor enraizamiento (cantidad de citas), alta
densidad (cantidad de coocurrencias con otros códigos) y relevancia teórica
para la problemática analizada. Por esto, el análisis de los resultados se
presentará desagregado en función del esquema conceptual y relacional que se
configura en torno a dichos códigos.
Conocimientos sobre los métodos de prevención entre personas con vulva
Las personas entrevistadas hicieron referencia a distintos métodos
disponibles en Argentina como el campo de látex generado a partir de un condón:
“La forma casera en la cual deberíamos o podríamos cuidarnos es agarrar un
preservativo para penes cortándole la punta y extendiéndolo como si fuera un
campo de látex” (Mariana, 29 años, no-binaria); diques dentales: “También está
este campo de látex, que son láminas, pero de un material odontológico” (Flavia,
26 años, mujer cis, bisexual); papel film: “He llegado a escuchar bolsas de
papel nailon o papel film” (Nahuel, 31 años, hombre trans, bisexual);
preservativos para su uso en juguetes sexuales: “Para tener relaciones sexuales
con algún juguete, con algún dildo, con algún vibrador o un estimulador de
clítoris, siempre lo usamos con preservativo” (Débora, 34 años, mujer cis,
lesbiana); y guantes o dedales: “En algún momento también utilicé, que no
recuerdo el nombre, pero son los que son para los dedos, que también son de
látex” (Fabiana, 25 años, mujer cis, bisexual).
Sin embargo, tal como refiere Flavia (26 años, mujer cis,
bisexual), ninguno de estos métodos ha sido diseñado específicamente para las
prácticas sexuales entre PVRPV: “el dental, como esto de cocina, son todas
cosas de otros ámbitos que tienen que ser adaptadas porque no está pensado
para…” fines sexuales. Al ser analizadas las Razones/causas de la ausencia de MPITS específicos para PVRPV, varias personas señalan causas
contextuales, sistémicas o culturales. Ayelén (30 años, mujer cis,
bisexual) apunta contra la heteronorma al decir que “los métodos o las formas
de existir en este mundo están creadas para la persona que se adapta a ese
sistema y todo el resto no. Todo el resto ‘bueno, fíjate qué haces porque no
nos interesa, sos el margen’” –el contexto previo de la entrevista permite
interpretar que la entrevistada se refería a las prácticas no heterosexuales–.
En la misma línea argumental, Micaela (19 años, mujer cis, lesbiana) indica que:
“Es como que las relaciones sexuales son como muy falocéntricas, los métodos de
prevención, digo, entonces es como muy difícil”. Por su parte, Natalia (38
años, mujer cis, lesbiana) hace referencia a que:
La ciencia en general actúa más frente a la demanda del
mercado que a lo que realmente se necesita. Y digo a la demanda del mercado
porque, ¿cuántos procedimientos de estética conoces para mejorarte las tetas,
el culo, la frente y esto otro? ¿Cuántos métodos barrera de anticoncepción
entre mujeres conocés? [la entrevistada confundió anticoncepción con prevención
de ITS]. Entonces, estamos haciendo las cosas un poco mal. No nos estamos
cuidando realmente. No es todo estético en la mujer. Hay otras cosas que
importan entre mujeres y obviamente varones con vulva también.
La percepción de esta situación pareciera fomentar dos tipos de Emociones/posicionamiento sobre MPITS entre
PV. Por un lado, se denota una emoción de enojo o sentimiento de
indignación ante una situación percibida como injusta e inequitativa con
respecto a las prácticas heterosexuales. En relación a esto, Mariana (29 años,
no-binaria) sostuvo que “cuidarse no deja de ser un privilegio y muchas veces
un privilegio cisheterosexual”. En tanto Aneley (34 años, mujer cis, lesbiana)
argumentó que “Es muy injusto porque hay cosas para que las personas que tienen
pene disfruten de tener relaciones sin problemas, pero cuando se trata de relaciones
con personas con vulva nadie pensó. Recién ahora se está pensando esto”. Por el
otro, aparecen todos aquellos sentimientos de frustración que remiten a la
ausencia de métodos específicos y viables para este tipo de prácticas sexuales.
Al respecto, algunas personas sostuvieron que “Es re loco tener que estar
pensando en estas cosas, porque no sé, es re loco el decir: ‘no tener con qué
cuidarte’, ¿por qué no?, ¿por qué no hay con qué cuidarse?” (Belén, 33 años,
mujer cis, lesbiana) o que “fue como todo un tema, porque me da como mucha
impresión esta cuestión de: ¿y bueno cómo hacemos?, porque la verdad es una
realidad complicada, es difícil, y lo más ilógico es que es inaccesible”
(Carolina, 35 años, mujer cis, lesbiana). Esta situación, a su vez, suscita
percepciones de miedo que se traducen en expresiones como: “La verdad es que
siempre me interesó cuidarme, porque eso, tengo mucho miedo de no poder
cuidarme, yo soy muy maniática, como que no me quedo tranquila” (Verónica, 20
años, mujer cis, lesbiana); y “es como que me cuesta mucho más soltarme porque
nada, obviamente tengo un montón de miedos que pasan por otro lado” (Micaela,
19 años, mujer cis, lesbiana).
Barreras percibidas para la aceptabilidad de los métodos y mejoras sugeridas
Del conocimiento de los métodos disponibles, también se desprenden las Barreras percibidas para la aceptabilidad de
los MPITS. En este sentido, mientras que
la Practicidad y la Comodidad
son obstáculos relacionados con el uso, la Disponibilidad (distribución) y la Accesibilidad económica se vinculan con el acceso a los mismos (para
ampliar sobre este tema ver Gabini et al., 2024).
Estos mismos códigos incitan a pensar Mejoras a los MPITS disponibles,
principalmente, al campo profiláctico. De esta manera, por ejemplo, se piensa
que sería bueno “que vengan descartables, pero más completo, así como está el
preservativo” (Nahuel, 31 años, hombre trans, bisexual); que permitan “implementar
como otras texturas o sabores” (Mariana, 29 años, no-binaria); “que no sean de
látex” para las personas alérgicas (Aneley, 34 años, mujer cis, lesbiana); y
“que cubra bien, como toda la zona digamos. Emm… y que quede estático”
(Cristian, 25 años, hombre trans, bisexual). Frente a estas limitaciones, el
arnés para vulvas parece ser una opción valorada por parte de los/as
participantes, aunque sin haberlo utilizado. En este sentido, Natalia (38 años,
mujer cis, lesbiana) indica: “No te puedo decir experiencia porque desconozco. Sé
que te lo pones como un arnés y que todo está cubierto por un látex y bueno,
eso cubriría gran parte del espacio para que no pase ningún tipo de contagio”. Adicionalmente,
Flavia (26 años, mujer cis, bisexual) comenta: “Este con arnés me parece el más
acertado. Pero por una cuestión de que también es algo que se pone y vos podés
maniobrar o moverte tranquilo, porque es una locura estar poniéndote y haciendo
contorsionismo, es como que no es muy práctico”. A pesar de ello, se señalaron
algunas cuestiones a valorar sobre el dispositivo como que “el material sea
amable con la piel” y que “se tiene que tener en cuenta la corporalidad de la
persona” (Nicolás, 24 años, hombre trans, bisexual). Además, como dificultad
Clarisa (23 años, mujer cis, pansexual) señala que “no es algo que puedes dejar
hecho de antes. Ahí se pierde toda la esterilidad y aparte se puede romper. No
lo podemos tener guardado”.
A su vez estos códigos permiten establecer las Características deseables en MPITS para PVRPV.
En relación al uso, se espera “algo que sea cómodo para la práctica” (Ana, 27
años mujer cis, bisexual), “que no se mueva para todos lados. Y bueno, que no
se pierda mucho la sensibilidad del roce” (Dana, 45 años, mujer cis, lesbiana) y
“donde te sientas totalmente cubierta” (Cristian, 25 años, hombre trans,
bisexual). Algunas personas inclusive se permitieron pensar en nuevas
soluciones. Así, en varias entrevistas (Clarisa, Verónica, Dana, Cristian, Ana
y Aneley) se sugirió algún tipo de “bombacha de látex” como una posible
solución. Al respecto, Dana sostuvo que “podría haber tipo… claro, una bombacha
de látex… que se yo, por decirte algo. Finita. Qué se yo… algo así, te lo pones
y listo”. Por su parte, Clarisa (23 años, mujer cis, pansexual) añadió que:
Por ahí tendría que haber una especie de preservativo
femenino. En el sentido de que te sirve para la penetración, pero a la vez
hacia afuera te cubra más la vulva. Entonces el mismo que usás para la
penetración, lo usás para el sexo oral, para la frotación. ¿Entonces como que
te pusiste una sola cosa y la dejas puesta, me entendés? A eso voy como que no
sé algo que te limite después que puedes hacer y que no una vez que está usando
ese método. Bueno, y que sea algo descartable, económico. Que sea algo que se
pueda poner en práctica.
Otras entrevistas hicieron referencia a métodos químicos. Carolina (35
años, mujer cis, lesbiana) comentó que “Alguna vez se me había ocurrido, pero
es imposible, un gel, un lubricante, algo que combata de alguna manera las
infecciones”. En tanto, Natalia (38 años, mujer cis, lesbiana) apuntó a “Una
pastilla que anule no sé, alguna parte, algo que permita que nada se contagie.
O una inyección”. También hubo participantes que no pudieron pensar soluciones:
“En este momento la verdad no se me viene a la cabeza nada” (Laura, 21 años,
mujer cis, bisexual); “no se me ocurre una idea, ojalá. Estoy esperando que a
alguien se le ocurra, algo bueno de verdad, bueno bonito barato” (Micaela, 19
años, mujer cis, lesbiana).
En lo que hace al acceso a este tipo de métodos parece
haber un consenso total entre las personas participantes al indicar que debería
poder conseguirse comercialmente a un bajo costo en farmacias, sex shops
y kioscos, así como de manera gratuita a través del sistema de salud. Es decir,
ser considerado un artículo de necesidad, tal como lo es el condón para penes.
Al respecto, algunas entrevistas señalaron: “Yo creo que también deberían ser
gratuitos y libres como se hace con los preservativos, porque es una realidad
de salud social, no es un mito que existen las parejas de vulva portantes” (Fabiana,
25 años, mujer cis, bisexual); “que esté disponible tanto para la gente que
puede ir a una farmacia y comprar la caja o para la gente que por ahí no tiene
tanta plata y tiene que ir a buscarlo a algún dispensario o algo de eso”
(Clarisa, 23 años, mujer cis, pansexual). También se recalcó el rol del Estado
al indicar que “la población necesita y necesita que esté subsidiado por el
Estado, impulsado por el Estado” (Mariana, 29 años, no-binaria) y que “tendrían
que estar incluidos en la ESI [Educación Sexual Integral]” (Bianca, 30 años,
mujer cis, bisexual).
Según lo que emerge del contenido, si se cumplieran estas
condiciones se podría incrementar la Disposición
a cuidarse. Tal es así, que Ana (27 años mujer cis, bisexual) y Belén (33
años, mujer cis, lesbiana) afirman respectivamente: “Si vos a mí me das un
método anticonceptivo… un profiláctico que sea práctico y entre todo económico,
como lo es el preservativo para hombres, yo lo uso”; “Sí, re sí, por lo menos
yo en mi particularidad creo que se usaría, porque como te digo, un montón de
veces tuvimos que prohibirnos por el simple hecho de no tener con qué
cuidarte”. Y esto, a su vez, podría aumentar la Usabilidad en otras personas desde el momento que “…le daría como
otra libertad, otra posibilidad a la gente de vincularse sexoafectivamente”
(Flavia, 26 años, mujer cis, bisexual); “siempre y cuando se transmitiera la
información de manera correcta, fácil y que hubiera acceso” (Micaela, 19 años,
mujer cis, lesbiana). A pesar de ello, algunas entrevistas contemplan
situaciones particulares para su uso como encuentros casuales o con personas
que no tengan un vínculo estable: “Sí, yo creo que sí se usaría. En parejas
estables, no. Pero, si salís de joda y te encontrás con alguien que no conoces
y te vas a tener sexo, creo que puede ser, lo podría llegar a usar” (Dana, 45
años, mujer cis, lesbiana); o bien cuando exista una ITS diagnosticada: “Yo
creo que la gente que ya tiene una ITS seguro lo usaría. Es como una forma de
cuidarse y seguir teniendo relaciones sin contagiar a nadie” (Clarisa, 23 años,
mujer cis, pansexual).
La Figura 1 presenta la red conceptual desarrollada en
los párrafos anteriores.
Figura 1. Esquematización
de la red conceptual
Discusión y conclusión
Históricamente, el avance científico ha acompañado y generado soluciones
para las distintas demandas sociales en el plano de la salud sexual. Sin
embargo, el análisis de las estrategias implementadas deja entrever un
desbalance en tanto que, por un lado, la mayoría de las técnicas anticonceptivas
fueron desarrolladas para las mujeres. Mientras que, por el otro, el condón
para pene fue por un largo período la única opción disponible contra las ITS,
posicionándolo como uno de los principales métodos de prevención (Gabini y
Cuenya, 2024). Esta situación ha otorgado al varón buena parte del control
sobre las decisiones acerca del cuidado sexual (Lameiras-Fernández et al.,
2010).
En el plano de las relaciones sexuales entre PV, la
mayoría de las entrevistas manifiestan percibir la existencia de riesgo en sus
prácticas sexuales y deseos de mantener prácticas con prevención de ITS. Sobre
este punto, demostraron un buen grado de conocimiento en lo que hace a distintos
métodos de barrera como campos profilácticos, diques dentales, preservativos,
guantes o dedales. Sin embargo, desde la perspectiva de las personas
participantes todos estos dispositivos presentan grandes inconvenientes en
relación a su utilización y acceso, lo que genera un bajo grado de
aceptabilidad (Gabini et al., 2024). Por ello, el presente estudio buscó conocer las características deseables de los
métodos de barrera para la prevención de ITS en esta población.
Los resultados de la investigación permiten considerar una serie de
atributos valorados por las PVRPV que integraron la muestra en un dispositivo
de este tipo. En lo que hace al producto en sí mismo, se destacó la necesidad
de que el material cuente con un grosor que permita mantener la sensibilidad
del roce. Esta particularidad ha sido manifestada previamente en un estudio
llevado a cabo en Chile con mujeres lesbianas (Navarrete Salgado, 2018). A su
vez, el diseño debería contemplar la prevención tanto para prácticas coitales
(cubriendo los genitales internos) como prácticas no coitales (cubriendo los
genitales externos). Sumado a ello, el tamaño debe procurar resguardar la
totalidad de la zona de la vulva y el ano. Esta característica también ha sido
destacada en investigaciones previas (Schick et al., 2012; Wikramanayake et
al., 2020). De esta manera, se podría contar con una única tecnología que cubra
distintas prácticas suplantando la diversidad de métodos de barrera con baja
aceptabilidad que existen en la actualidad (dedales, campos profilácticos,
condones internos).
Adicionalmente, se pudo entrever la importancia de que el
diseño contemple que el método de barrera cubra las diferentes zonas necesarias
sin moverse de lugar. Esto podría garantizarse mediante la utilización de tiras
o algún material similar que permita atar el producto a la cintura de la
persona, o bien a través de la posibilidad de adherir el material al cuerpo (Sánchez
y Sucar Grau, 2020). Quizás esto explique el hecho que el arnés para vulvas
fuera el único método considerado por las personas participantes como aceptable
y/o con un buen grado de aceptabilidad general (en otras personas con vulva).
Más allá de ello, en este estudio se ha recalcado la importancia de que un dispositivo
como este contemple las distintas corporalidades y la compatibilidad de los
materiales para estar en contacto con el cuerpo humano.
En conjunto, estos hallazgos pueden interpretarse desde
la teoría de la “agencia sexual” (Tolman, 2002) y de los postulados del placer
como eje de la prevención (Philpott et al., 2006). En las entrevistas
realizadas la prevención se plantea desde un posicionamiento activo con claras
intenciones de ejercer el derecho a desear, a disfrutar de diversas prácticas
de manera cuidada y sentir placer en las relaciones sexuales. En este marco, la
satisfacción que deriva de las interacciones eróticas y la capacidad de toma de
decisión parecen ser claves a la hora de negociar los cuidados.
Por otra parte, la accesibilidad ha sido una categoría
abordada tanto en el presente estudio como en los antecedentes revisados en la
región (Hadwa Follador, 2021; Navarrete Salgado, 2018; Sánchez y Sucar Grau,
2020). En este sentido, dado que algunos de los productos no se comercializan
en nuestra región sería indispensable que se fomente la disponibilidad de MPITS
en todos los países del mundo. De esta manera, se podría cubrir la necesidad de
esta población en relación a un aspecto fundamental de la respuesta al VIH, como
lo es el contar con estrategias de prevención de eficacia probada (Joint
United Nations Programe on HIV/AIDS, 2011; United Nations
Fund for Population Activities, 2021).
Para ello, se debe contemplar el aspecto económico, es
decir, que el producto sea accesible (no un bien de lujo) y que dentro de su
oferta se incluya la distribución gratuita en centros de salud para asegurar su
acceso con independencia del poder adquisitivo de las personas usuarias.
Paralelamente, sería importante considerar una amplia distribución en comercios
de cercanía como almacenes, kioscos o farmacias. Además, es imprescindible
comprender que el acceso a la salud no se limita a la existencia y acceso al
producto, sino que involucra la capacidad de las personas de obtenerlo,
comprenderlo, utilizarlo y beneficiarse de él.
En suma, las personas de la muestra desean un método de
prevención que posea características equiparables al preservativo para penes:
cómodo, efectivo, práctico al momento de su colocación, accesible y económico. Esto
sugiere la existencia de una necesidad y demanda que aún no está cubierta y, en
relación con ello, un mercado potencial. Desde el “diseño centrado en el
usuario” (Norman, 2013), abocado al desarrollo de productos basados en las
necesidades humanas, estas características proporcionarían al dispositivo un
valor diferencial con respecto a la usabilidad de los métodos disponibles
actualmente al centrarse en los intereses de las personas usuarias. A su vez,
permitiría incrementar la aceptabilidad de los MPITS en PVRPV y fortalecer la
disposición a su empleo.
Particularmente, la disposición a utilizar métodos de
barrera entre PV parece estar más orientada a las relaciones casuales que las
estables. Esto puede deberse a la valoración subjetiva que se realiza de la
otra persona y que suele estar cimentada sobre el grado de conocimiento que de esta
se tenga. En este sentido, pareciera que la percepción de riesgo tiende a
disminuir por la confianza depositada en la pareja. En el caso de personas
cercanas, estudios previos (Gabini et al., 2024; Aráoz Pérez y Vergara Vergara,
2019; Hadwa Follador, 2021) indicaron que algunas personas realizan consultas
y/o controles ginecológicos, así como pruebas diagnósticas para ITS antes de la
práctica sexual. Sobre este punto, es importante recalcar que el cuidado parece
estar mediado por la responsabilidad ética con la otra persona y el hecho de
que se opte por este tipo de procedimientos junto a sus parejas, sexuales o
afectivas, refleja una práctica de cuidado mutuo que va más allá del uso de
barreras.
Frente al panorama de ausencia de métodos diseñados
específicamente para PVRPV surgen respuestas emocionales de frustración, miedo
a infecciones, inhibición de la libertad sexual, así como de indignación al
advertir que sus prácticas sexuales se encuentran con obstáculos que no existen
en las relaciones heterosexuales. Concretamente, las personas participantes
tienden a atribuirlo a condiciones contextuales y culturales que facilitarían
la prevención de ITS de forma casi exclusiva para relaciones heterosexuales,
dejando al margen y desprotegidas las prácticas de esta población. Esto puede
deberse a que la salud sexual de las PV se encuentra atravesada por marcos
normativos propios de un estado que invisibiliza y deja librada la problemática
de esta población a la autogestión. De tal modo, existiría una vivencia de
discriminación estructural que se manifiesta en “la vulneración de sus derechos
sexuales y reproductivos a través del silenciamiento, la ausencia de mecanismos
de protección de contagio de ITS y el entorpecido acceso al testeo serológico y
campañas de prevención de contagio de ITS” (Hadwa Follador, 2021, p. 21).
Limitaciones
La investigación presenta una serie de debilidades y fortalezas a
considerar. En primer lugar, las personas que integraron la muestra eran
jóvenes con buen nivel educativo de dos de las ciudades más grandes del país,
lo que podría introducir algún sesgo al material recolectado. Segundo, no se
analizaron diferencias comparativas entre los distintos subgrupos que formaron
parte del estudio. A pesar de ello, la presente investigación se erige como una
de las primeras tentativas en abordar la temática. Además, la diversidad
muestral y la no limitación de las entrevistas a la CABA se destacan como
puntos fuertes.
Futuros estudios podrían contemplar recomendaciones tales
como: incorporar muestras más amplias y con mayor grado de heterogeneidad;
determinar si el arnés para vulvas permite incrementar la aceptabilidad del
campo profiláctico desde el momento que promete superar las barreras de este
método; investigar la aceptabilidad y usabilidad de métodos de desarrollo más
reciente en el mundo (Wondaleaf®, Lorals® u Oral Mask®) en PVRPV.
Con todo esto, los resultados exhibidos podrían tener un
doble impacto. Por un lado, podrían resultar de utilidad o de insumo para el
desarrollo de nuevos métodos de prevención específicos para PVRPV, y por el
otro, orientar políticas públicas dirigidas a incrementar la disponibilidad de
alternativas viables, confiables y seguras de prevención de ITS, para disminuir
la brecha en relación a su acceso.
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[1] Centro de Altos Estudios en Ciencias
Humanas y de la Salud (CAECIHS), Universidad Abierta Interamericana. Consejo
Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Argentina. Correo
electrónico: sebastian_gabini@live.com.ar
[2] Centro de Altos Estudios en Ciencias
Sociales (CAECS), Universidad Abierta Interamericana. Consejo Nacional de
Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Argentina. Correo
electrónico: lucascuenya@gmail.com
[3] Cualquier persona con vulva
independientemente de su identidad de género u orientación sexual.