ASIGNATURAS DE GÉNERO EN LA UNAM: CORPUS Y CANON
FEMINISTAS
GENDER COURSES AT THE NATIONAL AUTONOMOUS UNIVERSITY
OF MEXICO: FEMINIST CORPUS AND CANON
Gerardo Mejía Núñez[1]
DOI: https://doi.org/10.32870/lv.v7i64.8393
Resumen
El artículo examina la
presencia y configuración del canon feminista en los contenidos temáticos y la
bibliografía de las asignaturas de género de licenciatura en la UNAM. Tiene
como objetivo general analizar el proceso de incorporación de los estudios de género
y el feminismo al currículo universitario, y como objetivo específico
identificar los criterios y límites que delinean el canon feminista en los
programas de estudio de dichas asignaturas. La metodología empleada articula
teoría política del discurso, política comparada y análisis de contenido. Entre
los principales hallazgos, se reconoce que persisten tensiones entre las
demandas activistas y las exigencias académicas en la elaboración de los
contenidos curriculares. Además, se advierte el riesgo de nuevas exclusiones y
cierres epistémicos al delimitar un canon feminista, lo que invita a
reflexionar la paradoja de que la lucha contra el canon hegemónico pueda
desembocar en la constitución de un nuevo canon cerrado y restrictivo dentro
del campo de los estudios feministas en la UNAM.[2]
Palabras clave: canon feminista, campo
de conocimiento, corpus, currículo, institucionalización, teoría política del
discurso
Abstract
This article
examines the presence and configuration of the feminist canon in the syllabi
and bibliographical references of undergraduate gender studies courses at the Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM). Its main objective is to analyze the process
by which feminism and gender studies have been incorporated into the university
curriculum, while its specific aim is to identify the criteria and boundaries
that define the feminist canon in these course programs. The study employs a
methodological framework that integrates political discourse theory,
comparative politics, and content analysis. The findings indicate that tensions
persist between activist demands and academic requirements in the development
of curricular content. Furthermore, the study warns of the risk of new
exclusions and epistemic closures when delineating a feminist canon, thus
inviting reflection on the paradox that the struggle against the hegemonic
canon may ultimately result in the creation of a new, closed, and restrictive
canon within the field of feminist studies at UNAM.
Keywords: corpus, curriculum,
feminist canon, field of knowledge, institutionalization, political discourse theory
Recepción:
17 de noviembre de 2025/Aceptación: 17 de abril de 2026
Introducción
A finales de 2019 y principios de 2020 varios
planteles de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fueron tomados
por grupos de estudiantes y activistas feministas en protesta por la violencia
contra las mujeres en los espacios universitarios. Estas tomas o paros se
prolongaron por algunos meses –coincidiendo con el periodo de aislamiento
social debido a la pandemia de COVID-19– y dieron pie al surgimiento de colectivas
estudiantiles integradas en su mayoría solo por mujeres que incluyeron en sus
demandas a las autoridades universitarias la transversalización de la
perspectiva de género en los planes y programas de estudio o la creación de
asignaturas obligatorias de género en sus respectivos planteles.
Las movilizaciones estudiantiles, que encontraron
en los paros y tomas de planteles una vía para posicionarse como interlocutoras
frente a las autoridades universitarias, lograron impactar el currículo de
licenciatura de la UNAM. Como mencionan Marinazia
Pinto y Alice Lopes (2024a, 2024b), las demandas de mayor autonomía, inclusión,
flexibilidad y contextualización de las y los jóvenes activistas provocan
cambios curriculares y visibilizan los desafíos estructurales y políticos que persisten para su transformación. Para estas autoras, quienes analizaron las
tomas estudiantiles de escuelas que sucedieron entre 2016 y 2017 en los estados
de Río de Janeiro y San Pablo, Brasil, este tipo de movilizaciones son procesos
disruptivos en los que se visibilizan los distintos sentidos de lo escolar que
se confrontan cotidianamente en la vida escolar. Así, el currículo escolar se
presenta como terreno de disputa, negociación y posibilidad de transformación, en
el que resalta la centralidad de las demandas estudiantiles en la construcción
de proyectos educativos más democráticos y receptivos al cambio social (Pinto y
Lopes, 2024a, 2024b). Desde una perspectiva similar, Tamara Caballero Guichard
(2020), quien analiza la toma de decisiones en torno al currículo, entiende a
este no solo como un instrumento técnico, sino que constituye un espacio de
negociación de posiciones ideológicas, donde los saberes, valores y
perspectivas de los actores se articulan y, a veces, se confrontan con las
políticas educativas oficiales.
Así, como consecuencia
de las movilizaciones estudiantiles feministas en la UNAM, después de 2020 se
crearon materias o asignaturas sobre género e igualdad en varias de sus
escuelas nacionales y facultades, lo que significó –en la mayoría de los casos–
la inclusión “formal” de estas temáticas en los planes de estudio de muchas
licenciaturas. Aunque estas nuevas asignaturas no son las primeras en incluir
contenidos temáticos sobre género o feminismo en los programas de estudios de
licenciatura de la UNAM, es posible identificar un grupo de materias
–“asignaturas de género”– sobre género, igualdad o violencia de género que
fueron creadas en el contexto de las movilizaciones estudiantiles por la
violencia de género y contra las mujeres (Quijano et al., 2024).
Este artículo tiene como objetivo general ampliar el estudio de la trayectoria del
feminismo y los estudios de género en su incorporación al currículo como campo
de conocimiento, y como objetivo particular, analizar el canon feminista que se
configura en los contenidos temáticos
y la bibliografía de los programas de estudio de las “asignaturas de género” de
la UNAM. La metodología empleada articula el análisis documental y técnicas de
análisis de contenido con una perspectiva de teoría política del discurso y
política comparada; el eje de análisis principal es
la reivindicación feminista por la pluralidad, la apertura, la diversidad y
el descentramiento del canon “hegemónico” a partir
de la premisa de que el currículo es un producto discursivo –donde se condensan
fuerzas e idearios políticos– que tiene implicaciones políticas en la práctica
docente y el horizonte crítico que cuestiona la idea de que basta con
incorporar asignaturas, carreras o departamentos de género para transformar la
universidad.
Un campo de estudios
La creación de “asignaturas de género” en
numerosos planes de estudio de licenciatura en la UNAM se enmarca en el proceso
político de lucha y debate por la transversalización de la perspectiva de
género en la universidad y por otorgar legitimidad a teorías, metodologías y
problemas de investigación feministas en el quehacer académico (Quijano et al.,
2024); proceso que no es lineal, sino uno conflictivo de traducción, adaptación
e hibridación, que se ve condicionado por políticas públicas, agendas sociales,
institucionales y resistencias, en el que se inscribe la incorporación de
conocimiento acerca del feminismo y de los estudios de género en el currículo.
En este sentido, la
celeridad en el desarrollo de contenidos y aprobación de su impartición para
dar atención a las exigencias de las activistas y estudiantes organizadas,
incluso con excepciones al procedimiento para realizar cambios en los planes de
estudio establecido en sus reglamentos, destaca el aspecto político del proceso
de incorporación del género y el feminismo al currículo de licenciatura.
El currículo aparece, entonces,
como un texto normativo cuyo diseño y aplicación en los sistemas educativos
está sujeto a disposiciones tecnicistas y regulaciones institucionales, pero su
potencia prescriptiva está constantemente tensionada y resignificada por
influencias ideológicas y políticas externas, como en el caso de las
movilizaciones estudiantiles.
Para Mónica Quijano,
Marcela Morales y Luis Miguel García (2024) este grupo de asignaturas –aunque
introductorias y generales– instalan de forma permanente y transversal la
perspectiva de género en el currículo universitario al incorporar la reflexión
sobre las desigualdades, brechas y sesgos de género en las aulas universitarias
(y se espera, además, que con el tiempo todas las licenciaturas que se imparten
en la UNAM cuenten con una). Aunque las materias son distintas en cada entidad,
con títulos y contenidos propios, se les concibe con un objetivo común: el de
la formación en género[3].
Concebirlas así, como el conjunto de asignaturas que instala estas temáticas en
el currículo universitario, implica la institución, al menos simbólicamente,
del campo de los estudios de género en este nivel de estudios en la UNAM.
La creación de estas
materias implicó el desarrollo de contenidos temáticos y la selección, por
parte de quienes participaron en su diseño, de un corpus teórico metodológico
para la enseñanza de este nuevo campo que permita a las y los estudiantes de
licenciatura el entendimiento (al menos de forma introductoria) de lo que son
el feminismo, los estudios de género y sus desarrollos teórico conceptuales, es
decir, reflejan un canon: el canon feminista.
La institución del canon
El canon es una
construcción histórica e ideológica, instrumento de transmisión de conocimientos, valores y legitimidades de los
distintos campos disciplinares que se desarrollaron a lo largo del siglo xx con la emergencia de las
universidades modernas, la institucionalización académica y la
profesionalización de la investigación en Occidente, que, como menciona
John Guillory (1993), tiene su principal mecanismo de consolidación en la
inclusión de autores y obras en los corpus teóricos de los programas de estudio
de licenciatura y posgrado.
La noción de canon ha
sido ampliamente discutida desde la década de 1970 en las humanidades y las
artes principalmente –la historia intelectual y la literatura–, y en menor
medida en las ciencias sociales, en el contexto de los debates sobre las
revisiones al currículo y las modificaciones a los programas de estudio en
distintas disciplinas (Guillory, 1993; Sapiro et al., 2020; Bălan, 2023; Drews, 2023; Rubio et al., 2023). Designa, de forma descriptiva, un conjunto autorizado
de autores y obras consideradas esenciales dentro de un ámbito de conocimiento
y, de forma preceptiva, la apuesta teórico metodológica que construye la identidad de una
disciplina en función del contexto
histórico. Un corpus que pretende garantizar la cohesión de un campo
al delimitar lenguajes y referencias
comunes en torno a autores, obras, teorías y metodologías valiosos para el
aprendizaje y el ejercicio de la disciplina (Robinson, 1983; Guillory, 1993; Paiella, 2018; Sapiro et al., 2020; Bălan,
2023; Drews, 2023; Rubio et al.,
2023).
La constitución del canon es reflejo de la estructura
social de un campo, pues responde a la lucha por el monopolio legítimo del
saber que resulta en la definición de las disciplinas y sus clásicos (Bourdieu,
2000). La formación del canon –o los cánones disciplinarios– está atravesada por las relaciones de poder y luchas
por la legitimación y la hegemonía en los campos, y , aunque la canonización –el proceso de atribuirle valor– de una obra o autor parece resultar del consenso tácito e
indiscutido de su importancia, su inclusión responde a lógicas de inclusión y
exclusión históricas y políticas (Robinson, 1983; Guillory, 1993; Zavala, 2002;
Guetzkow et al., 2004; Garstenauer,
2016; Paiella, 2018; Sapiro
et al., 2020; Rubio et al., 2023). En este sentido, el “canon hegemónico” suele
referirse al canon occidental y su lugar dentro de la cultura, las normas, los
valores, las costumbres y los sistemas de creencias occidentales, y su relación
con ellos (Paiella, 2018).
Muchas académicas feministas han denunciado que el
carácter androcéntrico de la constitución del canon –como conjunto fijo y
cerrado en los que las figuras reconocidas son casi siempre hombres– ha tenido
implicaciones epistémicas y políticas para las mujeres. Como señala Iris M.
Zavala (2002), el conjunto de textos que las instituciones culturales han
elevado como modelo y memoria del pasado, ha fijado jerarquías y excluido
muchas voces, en particular las de las mujeres.
La crítica feminista ha señalado al canon como una
estructura de poder reguladora del campo y se articula desde tres posturas
centrales: en primer lugar, como estructura de exclusión, donde el predominio
masculino define las reglas de visibilidad, interpretación y legitimación del
saber; en segundo, como estrategia de subordinación y dominio que relega las
contribuciones de las mujeres a espacios periféricos o las relativiza según
criterios patriarcales; y, en tercer lugar, como dispositivo discursivo cuya
producción y reproducción implican la perpetuación de modelos de representación
masculinos y la naturalización de las estructuras de poder (Pollock, 2001;
Zavala, 2002; Vargas, 2020). Para esta crítica, la exclusión sistemática de las
mujeres del canon es resultado de las estructuras de construcción y transmisión
del conocimiento –la ciencia– en las sociedades occidentales y de las
relaciones de poder en el campo académico que otorgan privilegios sociales, políticos y culturales a los
varones (Robinson, 1983; Pollock, 2001; Zavala, 2002; Vargas, 2020;
Bălan, 2023; Rubio et al., 2023).
No obstante, Griselda Pollock (2001), historiadora del
arte feminista, quien señala que “políticamente, el canon está ‘en lo
masculino’, así como culturalmente es ‘de lo masculino’”, advierte que las
críticas feministas a este deben hacérsele en tanto estructura de poder
regulador del campo, por lo que la demanda de incluir mujeres en el canon debe
darse junto al cuestionamiento a las relaciones de poder que lo conforman; de
otro modo la sola inclusión de las autoras y sus obras contribuye a su
reproducción y naturalización. Sonia Vargas (2020, p. 178) agrega que en la
búsqueda de ampliarlo no debe olvidarse que el canon “hegemónico” –lo que lo
conforma–, así como sus prácticas y discursos dominantes, son constituidos por
y también constituyentes del mismo. Es decir, que el reconocimiento de las
obras producidas por mujeres no implica necesariamente un cuestionamiento del
canon, ni la desestabilización de las valoraciones basadas en el género que
imperan en el campo. Al mismo respecto, en su ensayo “The Impossibility of
Women’s Studies” (1997), Wendy Brown advierte sobre las aporías y riesgos de la
canonización misma, pues, para esta autora, la tarea de “crear” un canon de
mujeres y feminismo implica necesariamente revisar los criterios, los
instrumentos y las mismas premisas de la legitimidad académica,
ya que los protocolos de visibilidad, jerarquización y normalización del saber
nunca son neutros.
Los debates feministas sobre quiénes integran el canon no
se limitan a la inclusión formal de autoras, sino a la redefinición de los
criterios mismos de legitimidad, pertinencia y autoridad en la academia. En
otras palabras, como advierte Lillian Robinson (1983), en pugna con la
persistente hegemonía masculina, los estudios de género y el feminismo han
discurrido entre el afán revisionista y la necesidad de reconocer un cuerpo de
saberes y autoras de un campo propio. Paradójicamente, los esfuerzos feministas
por cuestionar los cánones clásicos o hegemónicos de la academia por sus
omisiones y exclusiones han conducido, inevitablemente, a la institución
de un nuevo canon (Garstenauer, 2006, p. 5).
El proceso de canonización de un campo está profundamente
mediado por el poder de las instituciones educativas que configuran el saber
disciplinar y sus fronteras mediante la intervención curricular y el
establecimiento de criterios intelectuales o científicos de verdad (Guillory, 1993; Rubio et al., 2023). Es de esta forma que
instituciones como las universidades son determinantes para la formación del
canon –en tanto discurso que sanciona aquello que se debe estudiar– al establecer qué textos, qué autores y qué
posturas ideológicas se incluyen en los programas de estudio como los saberes
legítimos de una disciplina –nueva o ya institucionalizada–.
El
canon feminista
El proceso de institucionalización de los estudios de la mujer, feministas
y de género como campo de conocimiento independiente ha supuesto un tránsito
desde la resistencia y el activismo intelectual por el reconocimiento académico
e institucional hasta su integración en los currículos universitarios. Joan
Scott (1996) señala que este proceso fue conflictivo y marcado por tensiones
entre la integración disciplinar y el rechazo sistemático de las estructuras
hegemónicas masculinas de saber y poder, pues la entrada en la academia implicó
no solo el reconocimiento oficial de los saberes feministas y de género, sino
también la adopción de mecanismos de vigilancia, evaluación y legitimación
propios de las ciencias sociales y humanas. Como bien advierte Marlise Matos
(2008), quien retoma la noción de campo de Bourdieu, ocupar un lugar en
él exige conocer sus “reglas de juego”, las cuales están atravesadas por
disputas de poder, competencia entre agentes y la búsqueda de legitimidad
científica, por lo que adentrarse en el campo implica tener disposición a
luchar, disputar significados y negociar posiciones, pues el saber científico y
su autoridad nacen de esa confrontación y del juego permanente de fuerzas y
alianzas.
Este proceso de institucionalización –primero como
estudios de la mujer– comenzó en Estados Unidos a finales de la década de 1960,
extendiéndose gradualmente en Europa y América Latina, enlazada con la segunda
ola del feminismo y la influencia de los movimientos sociales y estudiantiles
por los derechos civiles y contra la guerra. Durante los años setenta y ochenta
del siglo xx el campo se consolidó
con la creación de programas de estudios sobre la mujer, publicaciones
especializadas y organizaciones académicas feministas, asociado a la evolución
de los movimientos feministas y a los cambios jurídicos y políticos, integrando
reivindicaciones de igualdad en los ámbitos jurídico, educativo y científico,
entre otros.
Lo anterior implicó la delimitación de corpus de
literatura teórica y empírica para los programas que se crearon en las
universidades y, como señala Therese
Garstenauer (2006, p. 1), la “inevitabilidad” de un nuevo canon. No cabe duda,
dice esta autora, que, al desarrollarse en el marco de las universidades, los
estudios de la mujer y de género no han podido evitar adherirse a los usos y
reglas de la academia y, al igual que otros campos de las ciencias sociales y
las humanidades, desarrollar un corpus canónico.
No obstante, la institución de un canon feminista
antecede su devenir como campo de estudios universitarios a finales del siglo xx, pues obras como El segundo sexo, de Simone de Beauvoir
(1949), o The Feminine Mystique, de Betty Friedan (1963), ya eran
considerados hitos fundacionales y, de hecho, sustento teórico para
las argumentaciones en contra de la exclusión de las mujeres de la academia y
la producción de conocimiento. Así, el estudio de cómo está conformado el canon
feminista es inseparable de la revisión de sus relatos fundacionales, de la
irrupción de genealogías alternativas y de la lucha por su legitimación como
campo científico.
La conformación del canon feminista –asumiendo que este
existe– se ha articulado, en buena medida, a partir del relato de las olas del
feminismo y se ha ido moldeando –de manera enunciativa– en torno a autoras
clásicas del sufragismo, sumando figuras de la teoría de la igualdad, el
feminismo radical y del feminismo negro y poscolonial, a las que se han sumado
los aportes de pensadoras del llamado sur global –como una respuesta crítica al
relato anglo estadounidense de la historia del feminismo– (Serret, 1999;
Femenías, 2025; Archenti y Tula, 2019; Freitas y Montenegro, 2023; Rodríguez,
2024; entre otras)[4].
La reivindicación de nuevas genealogías que visibilicen
los aportes de pensadoras feministas latinoamericanas, africanas y asiáticas ha
buscado desnaturalizar los relatos del Norte Global y las formas de exclusión
que reproduce. Así, en América Latina el canon ha incorporado no solo la
tradición del feminismo anglo estadounidense –y europeo–, sino también aportes
de los feminismos decoloniales, indígenas, negros y comunitarios, aunque, como
señala Mara Viveros, “es pretencioso e irrelevante querer homogeneizar una
experiencia tan diversa que es difícil, si no imposible, presentarla como un
todo, sin considerar las diferencias entre los países y las diferencias
internas en cada país” (2017, p. 159). De
este modo, sus corpus teóricos –de un campo de conocimiento que se concibe
interdisciplinar y transversal– incluyen también la obra de pensadoras y
pensadores del canon “hegemónico” como Hanna Arendt, Michael Foucault y Pierre
Bourdieu –pero no solo–, que han sido clave para la reflexión feminista sobre
el poder y la dominación[5],
por lo que sus obras aparecen en las antologías, manuales y programas de
estudio del campo de estudios feministas y de género.
Para Matos (2008, p. 342), aunque el pensamiento
feminista no se ha constituido como un conjunto unificado de conocimientos, e
incluso que el concepto género ha sido apropiado de muchas maneras por las
distintas disciplinas y sus teorías, resulta necesario mantener cierta unidad
temática que subyazca a la diversidad disciplinaria, metodológica e ideológica
de los estudios realizados bajo el membrete de género. Unidad, sin embargo, que
debe rescatarse siempre en su carácter contestatario de objeción (radical o
parcial) de las concepciones del conocimiento y la realidad/experiencia que han
dominado la tradición intelectual de Occidente si lo que se quiere construir es
una perspectiva multicultural realmente emancipatoria de la ciencia (Matos,
2008, p. 343).
Según Matos, los estudios de género feministas
conquistaron terreno legítimo en el conocimiento como un campo científico nuevo
al desmantelar una parte sustancial de la epistemología occidental y descentrar
la razón universal producto de la dominación masculina (2008, p. 341). Para
esta autora, la producción del conocimiento en los estudios de género es
inseparable de la política de campo y de una actitud reflexiva y crítica que
asume que la verdad es siempre resultado de un proceso histórico y situado de
lucha por el reconocimiento y la autoridad intelectual.
Empero, el proceso de consolidar un corpus de literatura
teórica y empírica feminista bajo los principios –las reglas del campo– de la
tradición universitaria, ha resultado, en ese sentido, conflictivo, pues ha
supuesto afirmar determinados valores, excluir otros y establecer jerarquías en
su conformación. Es decir, en el diseño de los
contenidos curriculares de este nuevo campo se ven reflejadas las posiciones
ideológicas que lo conforman.
Así, la selección del corpus
teórico metodológico a incluir en planes y programas de estudio, la
delimitación de lo que se considera necesario que las y los estudiantes sepan
de forma introductoria, lo que es indispensable y lo que es posible omitir a
pesar de su relevancia, la cantidad de textos que las y los estudiantes deben y
pueden leer –pues todo corpus tiene un límite–, su origen y temporalidad, entre
otras decisiones curriculares tomadas por los docentes, no son neutrales, sino
que reflejan posiciones ideológicas propias articuladas con el bagaje personal,
la experiencia profesional y las condiciones institucionales, al tiempo que
oscilan entre la reproducción de prescripciones formales y la adaptación
creativa en la práctica docente (Garstenauer, 2006; Caballero Guichard, 2020).
Feminismo y género: corpus
y canon en la UNAM
En la UNAM, la existencia del Centro de
Investigaciones y Estudios de Género y del Programa de Posgrado en Estudios de
Género dan cuenta de la institucionalización de este campo de estudios en la
investigación y los estudios de posgrado, aunque no así en los niveles de
bachillerato y licenciatura, en los que solo después de 2020 –como consecuencia
de las movilizaciones estudiantiles feministas contra el acoso y la violencia–
se dio un impulso a la incorporación de asignaturas de género en su currículo.
Este impulso –más
político que académico– significó la creación entre 2020 y 2025 de dos
“asignaturas de género” en el nivel bachillerato –una en la Escuela Nacional
Preparatoria y otra en el Colegio de Ciencias y Humanidades– y más de 30 para
el nivel licenciatura en sus diferentes escuelas nacionales y facultades.
Aunque estas materias no son las únicas ni las primeras en que se incorporan
contenidos temáticos sobre género y feminismo en las licenciaturas de la UNAM,
su creación se dio en el mismo contexto político de las movilizaciones
estudiantiles de 2019 y 2020, incluso para aquellas facultades en las que no
hubo paros o toma de instalaciones. Como Mónica Quijano, Marcela Morales y Luis Miguel García
ilustran en el libro Pintando el currículo de violeta (2024), aunque el
proceso de creación de cada asignatura tuvo una temporalidad y recorrido
histórico propio, lo académico se imbricó de lo político, yendo de las mesas de
negociación durante los paros estudiantiles a las mesas de trabajo para su
diseño.
A excepción del trabajo de sistematización que realizaron
Quijano et al. en este libro, en
las páginas web institucionales de la Universidad no es posible acceder a
información precisa y clara sobre los procesos de diseño y aprobación de estas
asignaturas. Así, no es posible conocer los tiempos de desarrollo, quiénes
participaron en el diseño, cómo se decidieron los contenidos temáticos, qué
criterios siguió la selección de la bibliografía, ni tampoco a qué obedeció el
lugar que se les dio a estas materias en la malla curricular en los planes de
estudios de las diferentes facultades, es decir, por qué –en su mayoría–
aparecen como requisito de permanencia o de egreso, sin valor en créditos ni
calificación numérica.
La célere creación de las “asignaturas de género” en la
UNAM, impulsada por la presión política que representaban las movilizaciones y
tomas estudiantiles, muestra una tensión no resuelta entre el discurso político
del activismo y la academia feministas. Por ello, reconocer el valor del
activismo y sus efectos en la política educativa, como nos dicen Pinto y Lopes
(2024a, 2024b), implica repensar los procesos para la incorporación de los
estudios de género y el feminismo en el currículo, y resulta necesario fomentar
diálogos participativos entre colectivas, activistas, autoridades y
especialistas en feminismo y estudios de género, así como en diseño curricular,
de modo que el cambio curricular se nutra tanto del impulso político como de la
discusión teórica, logrando así un equilibrio entre lo urgente y lo reflexivo,
lo reivindicativo y lo formativo.
Con todo, es posible
pensar que este conjunto de asignaturas da cuenta de un campo de estudios en
las licenciaturas de la UNAM: el del feminismo y los estudios de género, por lo
que del análisis de sus programas de estudio es posible identificar cómo se refleja el canon
feminista y su crítica a la producción de conocimiento. Pero, además, permite
profundizar en la forma en que se dio respuesta a las demandas de las
activistas y colectivas estudiantiles de transversalizar la perspectiva de
género en los planes de estudio de la Universidad. Con este fin se analizaron los
objetivos, contenidos temáticos y bibliografía de 33 de los 35 programas de estudio de las “asignaturas
de género” (Cuadro 1), que se imparten en 124 de las 234 licenciaturas de la UNAM[6].
Cuadro 1. Asignaturas de
género, junio de 2025
|
Plantel |
Facultad / Escuela
Nacional |
Carreras |
Asignatura |
|
001 |
Facultad de Arquitectura |
4 |
● Perspectiva de género en la formación
profesional |
|
002 / 054 |
Facultad de Artes y Diseño / Facultad de Artes y Diseño, Taxco |
5 |
● Igualdad de Género para Arte y Diseño |
|
003 |
Facultad de Ciencias |
1 |
● Género y ética |
|
004 |
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales |
5 |
● Violencias contras las mujeres: genealogía, actualidad
y resistencias |
|
005 |
Facultad de Química |
6 |
● La Universidad como espacio libre de violencia |
|
● Introducción a los estudios de género |
|||
|
006 |
Facultad de Contaduría y Administración |
3 |
● Género y derechos humanos en las
organizaciones |
|
007 |
Facultad de Derecho |
1 |
● Género y Derecho |
|
008 |
Facultad de Economía |
1 |
● Introducción a la economía feminista y la
economía del género |
|
● Introducción al vínculo género y economía
desde la economía feminista |
|||
|
009 |
Facultad de Enfermería y Obstetricia (FENO) |
2 |
● Género y Derechos Humanos |
|
010 |
Facultad de Filosofía y Letras |
16 |
● Género, Violencia y Ética Comunitaria |
|
011 |
Facultad de Ingeniería |
15 |
● Igualdad de género en Ingeniería |
|
013 |
Facultad de Música |
7 |
● Introducción a la perspectiva de género |
|
014 |
Facultad de Odontología |
1 |
● Prevención y atención de la violencia por
razones de género |
|
015 |
Escuela Nacional de Trabajo Social |
1 |
● Género |
|
016 |
Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia |
1 |
● Perspectiva de género |
|
● Prácticas temas selectos de igualdad de
género: Metodología del feminismo |
|||
|
017 |
Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra (ENCiT) |
2 |
● Perspectiva de género para las relaciones
actuales |
|
019 |
Facultad de Psicología |
1 |
● Género, Feminismos, Violencias y Derechos
Humanos |
|
● Aportes desde la epistemología feminista a la
psicología |
|||
|
200 |
Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán |
1 |
● Estudios de Género |
|
090 |
Instituto de Energías Renovables |
1 |
● Temas Selectos en Perspectiva de Género I |
|
1 |
● Temas Selectos en Perspectiva de Género II |
||
|
300 |
Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala |
7 |
● Igualdad de género |
|
400 |
Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón |
1 |
● Igualdad de género y ética profesional |
|
1 |
● Perspectiva de Género, No Discriminación y
Justicia |
||
|
500 |
Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza |
1 |
● Perspectiva de género en salud |
|
1 |
● Perspectiva de género |
||
|
600 |
Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad León (ENES León) |
10 |
● La construcción de Relaciones Igualitarias
desde la Perspectiva de Género |
|
800 |
Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Mérida (ENES Mérida) |
7 |
● Igualdad de género: Herramientas para la
reflexión y la praxis |
|
700 |
Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Morelia (ENES Morelia) |
13 |
● Perspectiva de género |
|
● Perspectiva de género 2 (epistemologías
feministas) |
|||
|
1000 |
Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Juriquilla (ENES
Juriquilla) |
9 |
● Temas Selectos en Perspectiva de Género I |
|
● Temas Selectos en Perspectiva de Género II |
|||
|
Total |
124 |
35 |
|
Fuente: Elaboración propia[7].
¿Un campo?
Para el análisis de los programas de estudio de las
“asignaturas de género” se utilizó una metodología comparativa que, en los
estudios políticos, dice Giovanni Sartori (2002), es fundamental para construir
teoría, pues permite abstraer patrones y reglas verificables si se adapta el
nivel de análisis y abstracción a los datos disponibles y se realiza una
confrontación rigurosa entre casos asimilables y diferenciables. Además, para
la revisión de los programas se utilizó un modelo de referentes específicos, a
partir de la identificación y análisis de componentes clave del currículo,
tales como la articulación de unidades dentro del plan o programa de estudios,
lo que permite evaluar directamente si los elementos curriculares definidos
responden de manera coherente y pertinente a las necesidades formativas, los
objetivos institucionales y las expectativas del contexto profesional o social
(Carrera, 2024). Este tipo de análisis aplicado a textos normativos –como el
currículo–, dice Pablo Kriger (2021), permite evidenciar cómo las estructuras
regulatorias vehiculizan intereses y modelos ideológicos, mostrándolo como una
manifestación textual que configura y reproduce prácticas e ideologías en el
campo educativo.
Existe una base estructural común en los
contenidos temáticos en torno a seis ejes principales: la identificación y
erradicación de la violencia de género en los ámbitos universitarios y
profesionales integrando marcos normativos, éticos y políticas universitarias;
la comprensión y problematización de las principales categorías de género y
feminismo, el análisis de estereotipos, roles, violencias y desigualdades
estructurales; el conocimiento de la historia de los movimientos feministas y
sus aportaciones teóricas y sociales; la revisión de la normatividad y políticas nacionales e internacionales
sobre igualdad de género, derechos humanos y prevención de la violencia; la inclusión de perspectivas sobre la diversidad
sexo genérica que cuestionan las normas sociales, culturales y políticas que
históricamente ha marginado las sexualidades y cuerpos disidentes; y el
análisis de la construcción social y cultural de los significados,
comportamientos y expectativas de las masculinidades. Destaca la inclusión de perspectivas
decoloniales, el enfoque interseccional, la ética de los cuidados y la
ética comunitaria, lo que refleja los cambios que se han dado en el campo del
feminismo y el género en los últimos años.
La política del
currículo feminista en la UNAM
El análisis de los programas muestra que casi la mitad de
las “asignaturas de género” (16) mencionan entre sus objetivos generales o
particulares la integración transversal de las temáticas de género y feminismo
en la formación profesional de les estudiantes, como herramientas
epistemológicas para la transformación de las prácticas académicas y
profesionales (por ejemplo, 001-Arquitectura, 007-Derecho, 009-FENO,
011-Ingeniería, 400-FES-Aragon_Derecho, 600-ENES León). Aunque esta vinculación
se formula de distinta manera en cada área y materia. Por ejemplo, en los
programas de 019-Psicología_1 y 2, la transversalidad se aborda con un
desarrollo conceptual y metodológico detallado; se examinan las contribuciones
del feminismo en la disciplina, la historia de los movimientos feministas
universitarios, el impacto en la práctica clínica, el análisis de la violencia
y diversidad sexual, y la aplicación de protocolos institucionales, todo en
diálogo directo con la realidad profesional psicológica. En 011-Ingeniería, se
estructura un enfoque que parte de la crítica al androcentrismo en las ciencias
STEM, segmenta los estudios sobre masculinidades, la división sexual del
trabajo, las brechas epistémicas y metodológicas, y establece propuestas
específicas para reconfigurar las prácticas y contenidos de la ingeniería a
partir de mujeres mexicanas referentes y de acciones colectivas en el entorno
universitario. En 007-Derecho, se revisa la historia de los feminismos y su
influencia en el sistema jurídico, se analiza la diversidad sexo-genérica más
allá del binarismo de género y se desarrollan herramientas para practicar la
administración de justicia con perspectiva de género, incluyendo el empleo de
lenguaje inclusivo y políticas públicas sectoriales. En tanto que los contenidos
de 003-Ciencias_Biología y 005-Química_1 y 2 exploran el papel del género y
la interseccionalidad en la construcción del conocimiento científico, se
proponen análisis críticos del androcentrismo y los sesgos en la producción de
saberes, y se promueve el respeto a la diversidad y la igualdad en ambientes
docentes y de investigación.
En 015-Trabajo Social, el vínculo del género y
el feminismo con los saberes disciplinares se expone mediante el estudio de la
evolución teórica feminista, la revisión crítica del proceso de socialización y
las instituciones sociales, la aplicación de metodologías de intervención con
perspectiva de género, y la consideración de la cultura, la representación y la
construcción de identidades en la vida cotidiana y profesional. En el programa
010-FFyL se trabaja esta vinculación a partir del análisis de las relaciones de
poder y desigualdad entre géneros, el desarrollo de una ética comunitaria del
cuidado, y la transformación de las prácticas y políticas universitarias para prevenir
y erradicar la violencia de género. En otros programas –como 002-Artes y
Diseño, 013-Musica, 014-Odontología y 16-Veterinaria_1 y 2– se pone énfasis en
diferentes estrategias: desde el análisis de los estereotipos del aula y la
construcción simbólica de los roles, hasta la implementación de metodologías
feministas en estudios de caso y propuestas de reconfiguración en los espacios
profesionales, pasando por la revisión del lenguaje sexista, la
transversalización institucional de los derechos humanos, o la problematización
de la división sexual del trabajo y los cuidados.
La generación de conocimientos situados,
prácticas inclusivas y éticas hacia la igualdad, la no violencia y la justicia
social por parte de les estudiantes son otros de los objetivos que se persiguen
en las asignaturas, como resultado del vínculo entre los saberes de cada
disciplina con el feminismo y los estudios de género. En este aspecto, destacan
las asignaturas de la Facultad de Artes y Diseño Igualdad de Género para
Arte y Diseño; de la Facultad de Música Introducción a la perspectiva de
género; y de la Facultad de
Psicología Aportes desde la epistemología feminista a la Psicología, que
sitúan los debates del feminismo y los estudios de género dentro del ámbito
específico de sus disciplinas y los sesgos en el ejercicio profesional.
En conjunto, muchos de los programas buscan
dicha articulación, aunque el énfasis varía de acuerdo con el perfil
disciplinar, los objetivos pedagógicos y las estrategias metodológicas y de
intervención que cada materia espera propiciar. Así, en las formas de
vinculación en áreas científicas se prioriza la crítica al androcentrismo y los
sesgos en la investigación, mientras que en humanidades y ciencias sociales se
destaca la deconstrucción de categorías y la revisión histórica de las luchas
feministas. No obstante, el carácter mayoritariamente introductorio y genérico
de los programas de estudio de las “asignaturas de género” supone una limitante
para profundizar en la reflexión de los aportes teóricos del feminismo y los
estudios de género, así como de la contribución de estos saberes al currículo
universitario. Resulta necesario que los diferentes planes de estudio
incorporen estas teorías, metodologías y temáticas al estudio de las
problemáticas específicas de sus campos disciplinares, evitando así que el
feminismo y la perspectiva de género se reduzcan a un requisito formal sin
impacto en la formación y la praxis universitaria.
La crítica al paradigma tradicional del
conocimiento
Los programas de estudios de las “asignaturas de género”
señalan en sus objetivos y contenidos la importancia de una revisión crítica de
los conocimientos disciplinares que cuestione los supuestos tradicionales en la
producción de conocimiento, así como en las prácticas de las profesiones, que
han sido históricamente configuradas por el androcentrismo, los sesgos de
género, la colonialidad y las estructuras de poder. En distintos programas (10)
se identifica la problematización de los sesgos e invisibilizaciones que han
sostenido el conocimiento dominante, como el androcentrismo en la ciencia, la
perspectiva binaria del género, la exclusión de mujeres y personas disidentes
sexuales, y la naturalización de los estereotipos de género, clase y raza.
En algunos programas se reivindica el uso de la
epistemología feminista y los métodos de investigación feminista para producir
saberes situados, plurales y participativos, donde la experiencia de mujeres y
diversidades es fuente válida de conocimiento (019-Psicologia_2, 004-FCPyS y 016-Veterinaria_2); se introducen conceptos como
interseccionalidad y colonialidad para abordar las múltiples formas en que
género, clase, raza, etnia y sexualidad, interactúan como sistemas de opresión
y privilegio en las disciplinas y en la sociedad (010-FFyL, 004-FCPyS,
019-Psicologia_1 y 003-Ciencias_Biologia).
También se reflexiona sobre la práctica
profesional y promoción de acciones pedagógicas relacionadas con la igualdad,
la justicia y la erradicación de la violencia; por ejemplo, integrar protocolos
de atención, lenguaje incluyente o cuidados comunitarios en los campos
disciplinarios (009-FENO, 016-Veterinaria_1 y 010-FFyL), se enfatiza la
importancia de modificar los contenidos en los planes de estudios de
licenciatura a partir de nociones como la ética de la investigación, el sentido
social de la práctica profesional, la institucionalización de la igualdad en
los espacios académicos y laborales, así como la construcción de relaciones
respetuosas entre les integrantes de la comunidad universitaria (004-FCPyS,
015-Trabajo-Social y 010-FFyL). También se fomenta el análisis de casos, la
intervención social y la generación de nuevos marcos epistemológicos para el
estudio de las problemáticas sociales, incorporando una perspectiva de género y
derechos humanos en todas las actuaciones académicas y profesionales
(016-Veterinaria_1, 009-FENO y 003-Ciencias_Biologia).
En síntesis, para la crítica feminista, la
revisión crítica del conocimiento disciplinar no solo enriquece dichos saberes,
sino que transforma las prácticas institucionales en el ámbito universitario,
pues pone al centro nociones como la responsabilidad ética, social y política
para la transformación hacia la igualdad y el respeto a la diversidad.
¿Un canon?
La existencia de 35 nuevas asignaturas resulta
trascendental en el proceso de institucionalización del feminismo y los
estudios de género como un campo de estudios universitario, pues ha incorporado
–o pretendido incorporar– en breve tiempo parte de la producción teórica y
metodológica feminista en el currículo de distintas licenciaturas de la UNAM.
En la bibliografía de referencia que se incluye
en los programas de las “asignaturas de género” convergen textos clásicos y
contemporáneos del feminismo y los estudios de género, complementada con
legislación, documentos institucionales, protocolos y guías prácticas. Hay
referencias a Simone de Beauvoir (21+), Judith Butler (18+), Marta Lamas (16+), Marcela Lagarde (14+), Rita Laura Segato (9+), bell hooks (7+), Kate
Millet (6+), Joan Scott (6+) y Gayle Rubin (5+), cuyas obras constituyen un
núcleo recurrente en los programas de estudio[8].
Se incluyen, además, convenciones internacionales (Declaración y Plataforma de
Acción de Beijing, CEDAW, Convención de Belém do Pará, etcétera), las
leyes mexicanas sobre igualdad y vida libre de violencia, lineamientos y
protocolos de la UNAM sobre igualdad de género y prevención de la violencia,
así como algunos glosarios, guías para un lenguaje incluyente y materiales de
capacitación en género y derechos humanos.
No obstante, la mayoría de los programas (22)
incluyen una bibliografía genérica y breve que enlista textos clásicos del
canon feminista, normatividad nacional e internacional y materiales de
divulgación sobre género y feminismo. Destaca que varios programas incluyan
referencias con datos erróneos, incompletos, sin autoría (por ejemplo,
001-Arquitectura, 16-Veterinaria_1 y 2, 300-FES-Iztacala o
500-FES-Zaragoza_Dentista) o desactualizada (por ejemplo, 006-FCA). En otros
casos, presentan extensas listas de referencias sin especificar la relación que
tienen los textos con los temas y subtemas de los programas (por ejemplo, Género
de Trabajo Social y Género, Violencia y Ética Comunitaria de Filosofía y
Letras).
Solo una cuarta parte de los programas revisados
(11) incluyen una bibliografía específica para las unidades temáticas que
incluyen (por ejemplo, 002-Artes y Diseño, 005-Química_1, 009-FENO, 013-Musica,
015-Trabajo Social), entre los que destacan las asignaturas de Género
y Derecho de la Facultad de Derecho y Perspectiva de Género, No
Discriminación y Justicia de la licenciatura en Derecho de la FES Aragón,
que incluyen una extensa y detallada bibliografía por cada una de sus unidades
temáticas y subtemas.
De esta forma, en la mayoría de los programas no
se establece una relación específica entre los contenidos de estas asignaturas con
los de otras del mismo plan de estudios, por lo que la importancia que tienen
para la formación de les estudiantes se subsume en la obligatoriedad de
cursarlas por su carácter de requisito de permanencia o egreso. Asimismo, dado
el carácter genérico de los temarios y las bibliografías, se advierte el riesgo
de que los corpus teóricos reproduzcan nuevas exclusiones pues incorporan a las
mismas pocas autoras feministas.
Así, el campo de lucha curricular, no solo se
libra por la legitimidad y el acceso, sino también en la crítica constante a su
propia posibilidad y limitación como praxis intelectual y política que
interviene en las estructuras simbólicas y materiales del conocimiento
académico y la formación profesional. En consecuencia, el canon feminista que
se delimita en estas asignaturas requiere, además de una revisión constante de
los propios criterios de legitimidad y pertinencia académica, de un horizonte
plural, abierto y crítico que desafíe tanto el canon tradicional como sus
reproducciones en el campo feminista.
Conclusiones
La creación de las “asignaturas de género” en la
UNAM, aunque positiva, evidencia que la transversalización de la perspectiva de
género en los planes de estudio no puede entenderse como una tarea concluida
con la simple incorporación de materias específicas. La efectiva
transversalización del enfoque de género exige que esta perspectiva impregne
todas las dimensiones de la vida universitaria: desde los contenidos
curriculares y la pedagogía en el aula, hasta la formación docente, la gestión
académica y la cultura institucional. Es decir, no es solo una cuestión de
añadir contenidos a los programas de estudio, sino de transformar las prácticas
y relaciones de poder en la academia.
La rapidez con que se diseñaron y aprobaron
nuevas materias, motivada principalmente por la presión de los movimientos
estudiantiles feministas, muestra la necesidad de construir marcos curriculares
flexibles y sujetos a revisión periódica en los que quepan las demandas
estudiantiles para la transformación del currículo. Solo mediante el diálogo
permanente entre docentes, estudiantes e investigadoras será posible evitar, en
la construcción de los programas de estudio, la trivialización o el formalismo
burocrático de la perspectiva de género, garantizando que las bibliografías y
temarios respondan a las necesidades de formación crítica y a los nuevos
discursos y reivindicaciones feministas, indígenas, afrodescendientes,
comunitarias y de otras colectividades históricamente marginadas. Esto es,
además, requisito indispensable para que estas temáticas no se conviertan en
contenidos estáticos o meramente simbólicos.
El análisis de los corpus teóricos de los
programas de estudio revela la tendencia a privilegiar un conjunto reducido de
autoras emblemáticas y textos clásicos, un canon limitado a pocas autoras,
cerrado y restrictivo dentro del campo de estudios feministas que estas
asignaturas configuran. En este sentido, el canon feminista no debería
concebirse como un listado definitivo, sino que debe estar sujeto a la revisión
crítica y permanente acerca de qué, cómo y quiénes integran el saber feminista
y de género, sus límites y exclusiones históricas. Es decir, debe entenderse
como un proceso inacabado, siempre susceptible de revisión y ampliación en
función de la pluralidad, la contestación y la descentralización epistémica.
Solo así se garantizará que la transversalización de género en el currículo
universitario sea emancipadora, dialógica y realmente transformadora.
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[1]
Universidad Nacional Autónoma de México, México. Correo electrónico:
gmejia@unam.mx
[2] Este
artículo forma parte de los productos del proyecto de investigación
“Trayectorias curriculares del feminismo y los estudios de género” realizado en
el Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM.
[3]
Los aspectos en común que permiten identificar estas asignaturas como un
conjunto se refieren al contexto político de su creación, los temas que
abordan, el lugar que ocupan en las mallas curriculares –como requisito de
permanencia o egreso– y que son en su mayoría asignaturas sin valor en
créditos.
[4]
Clare Hemmings encuentra razonable la crítica a la historización del
pensamiento feminista occidental como el de un recorrido anglo estadounidense,
pues se obliga a las teóricas feministas europeas y no occidentales a alinearse
con el pensamiento de las autoras anglo estadounidenses o bien situarse como
críticas, aunque, por supuesto, siempre receptivas (2005, p. 116).
[5]
Laura Elvira Díaz (2021), menciona que la relación de los feminismos con el
canon “hegemónico” o masculino es compleja, pues, aunque algunos autores occidentales
son ampliamente leídos entre las teóricas feministas y han provisto al
feminismo de herramientas para cuestionar el sistema, existe un rechazo al
canon hegemónico, más tajante en grupos feministas afines a la postura
decolonial o el separatismo.
[6]
Para el análisis de los programas de estudio se utilizó el software de análisis
cualitativo (QDA) NVIVO 15 desarrollado por Lumivero (QRS International).
[7]
Los programas de estudio de las asignaturas, tal como están disponibles en las
páginas web institucionales de las facultades y escuelas nacionales de la UNAM,
pueden consultarse en:
https://drive.google.com/drive/folders/1KokrlVMXDRHm6ne2S3xYUzXmi3Uq80MJ?usp=sharing
[8]
El conteo total corresponde a más de tres menciones en las bibliografías básica
y complementaria de los programas, resultado de identificar los títulos
presentes sin duplicarlos cuando una misma autora u obra aparece en ambas
secciones dentro de los mismos.