Editorial
De niña solía preguntarme “¿qué quiero ser de grande?”, y
por mi mente cruzaba siempre un primer escenario, “ser esposa y ser madre”, en
aquel momento me parecía lo más “lógico” y “natural”, no identificaba de forma
clara la infinidad de posibilidades y de escenarios en los cuales podría ser también
doctora, arquitecta, abogada, ingeniera, agrónoma, escenarios que me acercaran de
una u otra forma a la ciencia y a la academia.
Esa lógica de pensamiento
en aquel momento fue resultado de la interacción con un sistema binario y
patriarcal que desconocía, y sobre el cual fui adquiriendo consciencia
gradualmente en mi paso por diversas etapas formativas y académicas; ese
sistema nos ha enfrentado a vivencias marcadas por diversos sesgos que nos
llevan, tanto a hombres como a mujeres, a experiencias diferenciadas, en las
cuales se presenta de forma constante una priorización hacia lo masculino,
propiciando una visión incompleta o parcial en diversos espacios y ámbitos,
tales como el científico. En su libro La invención de los sexos, Lu Ciccia (2022) hace una referencia al respecto, refiriendo
que “no es que la historia sin perspectiva de género sea incompleta. Más bien,
resulta sesgada”
Este número 63
de la Revista de Estudios de Género, La Ventana, les
llevará seguramente, al igual que a mí, a reflexiones como la anterior, y es
que en el momento mismo que nos hacemos conscientes de la parcialidad en la que
se ha construido y se nos ha dado a conocer el mundo, diversas posibilidades y
realidades se abren frente a nuestros ojos.
Hombres y
mujeres habitamos los espacios de forma distinta, determinados y determinadas
por condiciones diversas, sea desde lo biológico, lo político, económico, pero
principalmente lo social y cultural. A lo largo de la historia, debido a la
universalización del hombre como ser humano primigenio, las mujeres y
disidencias desde una categorización sexo-genérica fuimos personas relegadas y
vistas como “la otredad” en muchos ámbitos, entre ellos el científico, no solo al
ser excluidas como sujetas pasivas motivo de investigación, sino también como
sujetas activas partícipes en los procesos.
Rita Segato (2018), en su libro Contra-pedagogías
de la crueldad, nos dice que hay que soñar pero no de cualquier manera,
soñar, pero “no soñar los sueños del
patriarca, y sobre todo hacerlo pensando en un mundo en que la pluralidad de
aspiraciones y metas de satisfacción es todavía posible”
Estoy segura que este número les
llevará a identificar algo de ese tipo de sueños, desde los que se identifican
no solamente problemáticas, sino también desde los cuales se hacen
planteamientos de mundos posibles que superan la utopía, y que abren por igual la
ventana a todas las personas para alcanzar mejores condiciones de vida.
Violeta Yazmín Sandoval Cortés
Ciccia, L. (2022). El comienzo de un discurso
interdisciplinar acerca de la diferencia sexual. En La invención de los
sexos (pp. 51-53). Siglo XXI Editores.
Segato, R. (2018). Contra pedagogías de la
crueldad. Prometeo.